Piura en el siglo XIX y XX fue cuna de una sarta de maleantes que acecharon los caminos y fueron el terror de los viajeros. Si bien algunos lo hacían por necesidad, y otros por el simple hecho de querer hacerlo como el famoso Luis Pardo. En este ensayo queremos llegar a descartar que Froilán Alama era criminal debido a su cargar genética. Con esto me refiero a que si él era malo porque sus padres o ascendencia lo eran.
Según Tania Galván en su libro “Influencia de los genes en el comportamiento humano” citando a Marsh, nos dice que la altura es un 80% genético, el colesterol 40% y la personalidad ente el 10% y 20%, mejor dicho el desarrollo cívico de una persona se debe a su entorno, experiencias y crianza.
Para entender un poco mejor el tema sería bueno definir la ética, es la ciencia que estudia la moral, y la moral es el conjunto de creencias y normas de una persona o grupo social determinado que oficia de guía para el obrar.
Hoy, por encima de la naturaleza, el hombre ha construido un entorno artificial con sus propios valores y su propia cultura que le exige determinadas respuestas que le obligan constantemente a adaptarse a lo nuevo. Esto quiere decir que la moral cambia según como la humanidad razone sobre sus actos y sepa discernir si es que lo que se solía hacer estaba bien o mal.
Con esto quiero llegar a que l mayoría de bandoleros piuranos robaba por necesidad sin detenerse a pensar lo que hacían, por eso pensaban que como lo hacían por necesidad estaba bien robar.
Por eso Froilán Alama no actuó guiado por una necesidad biológica sino por una necesidad material sumando a eso su resentimiento hacia las altas clases sociales y la educación moral que recibió.
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